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jueves, noviembre 19, 2009

Teorizando sobre Soda Stereo, Paloma Negra, Ser mexicano, etc.



En Gran Angular ofrecemos un programa en cinco disfrutables partes de alrededor de 15 minutos cada una. Hay pa' todos.

Gerardo López Moya (Taller Abierto), José Carlos Méndez (guionista del programa Líderes), Armando Alanís (Acción Poética), Araceli Collazo (Paloma Negra) y otros invitados, todos amigos, aventamos al ciberespacio esta velada que gira alrededor de una transmisión por internet que pretendemos realizar con cierta periodicidad. Con los árboles que están frente a mi casa como fondo, desde una bonita terraza, lanzamos nuestros choremas al mundo mientras bebemos cerveza y engullimos deliciosos platillos.

Estás invitado a la tertulia.

La próxima: Sábado 2 p.m.

No cover.

martes, septiembre 30, 2008

Back to the Mex

Typewriter (2007) Óleo por Saúl Escobedo 30cm x 30cm

Vendí esta pintura a una decoradora de San Francisco mediante el servicio de avisos de ocasión gratuito llamado Cragslist, que se ha convertido por su popularidad en un clásico americano contemporáneo.


Mi solidaridad para con el pueblo americano (vaya, norteamericano, o sea de E.E.U.U., el país que está entre Canadá y México).

Hace dos años que emigré con mi familia a ese país buscando más y mejores oportunidades que las que brindaba mi país natal.

No que nos estuviera yendo mal en México, de hecho nos estaba yendo mejor que nunca, y precisamente por ello es que decidimos tomar tan radical decisión, para seguir con la buena racha.

Nuestro primer destino fue la ciudad de Forney, en Texas, cerquita de Dallas. Texas entonces estaba ganando fama de ser un estado en pleno crecimiento con costos de vivienda muy bajos y mucho trabajo. De hecho, estrenamos allá una bonita casa muy grandota y con todas las comodidades, como debe ser en los USA.

Como mi experiencia en los USA se había limitado a las sonrientes y hippiescas tierras del norte de California, para mi fue difícil encontrar mi lugar en las ásperas y terregosas llanuras texanas. El entorno y la gente diferían mucho de lo que yo había conocido como lo 'americano'.

Muy pronto me di cuenta de que ese no era el lugar para quedarse, por lo que agarramos chivas para mudarnos a, ora sí, el oeste americano.

Poco sabía yo entonces de la gran crisis que arrastraba desde entonces el pueblo estadounidense. Creía yo que la falta de trabajo y la actitud hostil de mucha gente (actitud que no sentí jamás en mis estancias anteriores en E.E.U.U.), era privativo del estado de la estrella solitaria.

Tuvo que transcurrir algún tiempo y muchos tragos amargos para darme cuenta de que se cernía sobre nuestros vecinos un mal muy grande, fruto de la traición de los poderosos, pero que se achacaba a los débiles, primero a los afganos, luego a los iraquíes, y cuando no les quedó de otra, pos a los mexicanos.

Mientras el americano común todavía se daba de topes contra la pared (allá las paredes son más blanditas, pues las casas son hechas con palos) preguntándose cómo era posible que les pasara eso a ellos (¡A ELLOS!), yo advertía en el ambiente las mentiras y complots a los que los mexicanos estamos acostumbrados. Las crisis y los pactos generados desde la cúpula que en México le dieron sentido a la palabra nación durante ya varias generaciones: "El país está en crisis".

Pues sí, pero la diferencia es que mientras a los mexicanos nos menosprecian y pendejean desde la niñéz, recordándonos en todo momento que no tendremos una buena preparación, ni oportunidades, ni esperanza bajo el "a qué le tiras", al americano se le alimentó con la idea de que pertenecen al país más fuerte del mundo, con un ejército invencible, lleno de héroes, que defenderán a la nación que lucha por la libertad y la democracia, y el etc., etc.

Entonces pienso yo que el shock es mucho mayor. Mientras que nosotros fuimos paridos en medio de la "crisis", al americano, que nació creyendo en el "destino manifiesto" de repente le recetan una bola de cochinadas (muy al estilo de la política mexicana) que van desde fraudes electorales, mentirotas viles para justificar guerras por petróleo y ahora, el colmo, un super FOBAPROA reloaded para cerrar el Año de Hidalgo en dólares.

Yo lo ví, nadie me cuenta. Yo estaba allá.

Y aunque se desgasta esa inocencia de los americanos que aun defienden a capa y espada a las instituciones que se los han fregado sistemáticamente, yo viví en carne propia el miedo y el rechazo de quienes secreta o abiertamente nos echaban la culpa a los 'aliens' de su desgracia.

Ahora estoy de vuelta con todo y familia a México. No extraño vivir en los E.E.U.U. Al contrario, estoy todavía asustado de lo que allá viví. Encontré grandes amigos, hice un montón de cosas y viví cosas bonitas, pero también experimenté por primera vez la depresión.

Portada de En Otros Ojos. Primer disco de Paloma Negra.
Diseño gráfico por Abner Collazo 2007. Logotipo de Paloma Negra por Saúl Escobedo.

Uno de nuestros mayores logros en los Estados Unidos de Norteamérica es el disco de Paloma Negra que es una excelente obra. Lo bueno es que se puede comprar online.


Sigo en contacto con el país, viajo a menudo para allá (como buen regio) y estoy al tanto de su proceso. Me alegro que manden un claro mensaje al mundo al convertir a Barack Hussein Obama en serio aspirante a la presidencia, disfruto los esfuerzos de artistas y creadores americanos como Michael Moore para limpiar la casa y cambiar la cara de los EEUU al mundo. Ese es para mí el verdadero espíritu americano, pujante, revolucionario, innovador y liberal.

Lamento no estar allá en estos tiempos difíciles, pero creo que ahorita estorbo más de lo que ayudo. Ese es un asunto de ellos. Nosotros acá tenemos nuestros propios problemas.

Y además, definitivamente prefiero el caos mexicano.

miércoles, mayo 16, 2007

Tierra Fértil

Estoy contento y no se me quita la sonrisa.

Hoy me enteré que el cuento Tierra Fértil (Fertile Earth en su versión en inglés) que escribí para el Concurso de Cuentos de Prout ganó el primer lugar.

La noticia llegó por medio de un correo electrónico de parte de Dada Mahesvarananda, Director de Prout en Venezuela y autor del libro Después del Capitalismo.

Desde que dejé la religión católica a temprana edad (antes de ser excomulgado como Ebrard y su demoniaco gabinete), mi atención a la cuestión espiritual había pasado sin pena ni gloria hasta que la curiosa de Araceli comenzó a compartirme sus hallazgos, como su amiga iridióloga Gitanjalii.

Fue con ella que comenzamos a agregar a nuestro vocabulario diario palabras como espiritualidad, yoga, etc.

Y fue durante una visita a su bella casa en Villa de García, N.L. que decidí no volver a ingerir carne. En contacto con el desierto, la sierra, las flores del huerto familiar, no es difícil hacer un propósito así.

Un domingo cualquiera en la casa de Gitanjalii, quien aparece en la primera foto tocando un tambor. En la segunda foto, los comensales, amigos o 'pacientes' que van con esta famosa curandera originaria de Campeche. Aparecen nuestros anfitriones, Gitanjalii y Vishal. En la trecera imagen estamos Mateíto y yo tomándonos una foto bajo la bonita cúpula del cuarto de meditación en la hermosa casa de Gitanjalii, construída por ellos mismos con adobes hechos por gente de la localidad.

Gracias a Gitanjalii, después conoceríamos la filosofía de Ananda Marga, de la que se desprende Prout, una visión del mundo independiente del capitalismo y el comunismo tradicionales, y más cercana a una visión humanista teniendo como eje principal el esquema cooperativista de producción.

Vegetarianismo, meditación, respeto a los animales y a la naturaleza. Una verdadera causa utópica (las que me gustan). Tengo el gusto de haber convivido en Monterrey con dadas (monjes yoguis) como Dada Phala y Dada Shudda. Colaboré con Dada Phala en varios proyectos editoriales de Ananda Marga, el diseño de libros como ¿Que tiene de malo comer carne? y Yoga para la salud.

Grandes cambios se dieron en mi vida gracias a las aportaciones de Araceli, quien no conforme, sigue en su búsqueda, agregando interesantes herramientas como el EFT (Emotional Freedom Techniques).

La vida de los dadas es una gran inspiración para los que llevamos una existencia más o menos normal. Se la pasan viajando alrededor del mundo, organizan programas de asistencia y educación, pero principalmente son un gran ejemplo de entrega, desprendimiento y devoción.

Y por si fuera poco, fue precisamente Dada Shudda (Dada Shuddha'tma'nanda) quien compartiendo con nosotros los exquisitos platillos de su sofisticado repertorio de cocina hindú, me convenció para volcarme de lleno al vegetarianismo, al demostrarme que uno puede vivir sin comer carne satisfaciendo plenamente al paladar. Oh, sí.

Dada Shudda nos da cátedra culinaria durante la ocasión en que tuvimos el honor de gozar de su visita.

El cuento corto está listo para leerse online en inglés o en español en la página de Prout de Venezuela. Ojalá les guste. Y si lo leen, dénse la vuelta aquí porfas para dejar sus comentarios.

Namaskar.

martes, mayo 15, 2007

Gracias Virgencita


Retablo Exvoto
Saúl Escobedo 2007. Óleo sobre placa de metal (30cm. x 30cm.)

Cuando yo era pequeño rezaba siempre arrodillado frente a una imagen de la Virgen de Guadalupe. Era una estampa pequeña, como tamaño media carta. Tenía un marco de madera y en las esquinas, representadas las distintas fases del proceso que siguió Juan Diego para que el Obispo le creyera la milagrosa aparición. Mi mamá colgó alrededor de esa imagen un rosario de plástico fluorescente que me acompañaba con su luz durante la noche.

A la edad de trece años, mi hermana Meche me llevaba todos los miércoles a las tres de la tarde al Museo de Monterrey, en donde se llevaban a cabo los Diálogos en el Museo, que coordinaba y moderaba Fernándo González (†), en ese entonces encargado de Servicios Educativos del Museo, y quien anteriormente ya había servido en la misma área en el Planetario Alfa.

Fue en esos Diálogos en el Museo que me fui enterando de un montón de cosas de la Historia de México, ya que González era un apasionado del tema y un eficaz transmisor del conocimiento que se tenía sobre las culturas prehispánicas, información difícilmente accesible para un niño clasemediero de San Nicolás de los Garza.

Los Diálogos en el Museo abarcaron distintas etapas de varias culturas del mundo, abordadas de forma entretenida en las formidables instalaciones del tristemente extinto Museo de Monterrey.

Así supe sobre la otra cara de la historia de la imagen de la Virgencita de Guadalupe. Fuera de dogmas, me fue revelada la función de control para la cual fue promovido el símbolo de la Virgen en su contexto histórico y cultural. Fascinante.

Pasarían muchos años para que pudiera yo sostener una conversación tan reveladora con alguien experto en el tema (no, no fue la maestra Adriana, quien impartía Historia del Arte a mi grupo de la Facultad de Artes Visuales y en cuyas clases yo babeaba mientras dormía durante las laaargas sesiones de filminas en el aula a oscuras).



Felipe Dávalos, el más notable personaje de la actividad cultural en México con quien he tenido relación, vino a ser, casi por accidente, y paradójicamente, fuera del país, el eslabón encontrado entre lo que se me quedó de aquellas veladas en el Museo rodeado de señoras ricachonas que salibaban por el bien parecido y barbado (gachupín, diría él mismo) Fernando González Quintanilla.

Por fumadas del destino vine a conocer a Felipe aquí en Sacramento, en 1996, cuando dirigía el proyecto de la Sociedad Artística de Auburn y Sacramento, aparte de un montón de proyectos editoriales.

Lo conocí durante una exhibición de su obra en un centro cultural en Auburn, una bella ciudad (de postal, dirían algunos) cercana a Sacramento. la primer imagen realizada por Felipe que ví era un spread que realizó para la revista National Geographic. Me quedé sorprendido por la calidad de la ilustración, y ya desde ése momento sabía que no estaba frente a cualquier artista 'latino', sino ante uno de los mejores ilustradores del mundo.

Después me daría cuenta de que algunas de las ilustraciones de los libros de texto gratuitos que estudiaba en la primaria fueron realizadas por Dávalos, y no sólo eso, sino que esas imágenes que ocupaban un rincón especial en mis antiguos recuerdos de niñez, ahora podía apreciarlas en el papel y con las tintas originales con las que fueron ejecutadas. Un privilegio.

Con Dávalos pues, es que reanudé mis charlas más profundas sobre lo que es ser mexicano, nuestra historia, nuestros orígenes y todo eso que muchos quisieran que quedara olvidado por el bien de la modernidad, de la globalización y el 'libre mercado'.

Desde hace mucho prometí a Felipe realizar un documental sobre él. Por el momento estamos calentando el brazo con la serie de reportajes con Dávalos para el programa Corre la Voz. Creo que es un buen comienzo. Ya luego sacaremos el libro con DVD con la vida, obra e ideas de Felipe Dávalos.

En el reportaje que presento aquí, Felipe juega con los muñequitos que él mismo realizó y nos cuenta así la historia de la Guadalupana, hojeando las hojas del pop-up book que ilustró sobre el tema.

Y es así que primero bajo el auspicio de una cervecería y ahora en tierras lejanas al país al sur del Muro de la Ignominia, repaso las páginas de mi identidad, las marcas y cicatrices de una cultura a la que pertenezco y en la que caben muchas cosas, y que bien podría ser representada por la historia de la Virgen de Guadalupe, prueba máxima del sincretismo de nuestra mexicanidad, del cual me siento orgulloso.

martes, abril 03, 2007

48 Hour Film



Este es el cortometraje "Stella", que produje para un evento que consistía en realizar un corto desde su concepción hasta la post-producción en sólo 48 horas, como parte del Festival Internacional de Cine de Sacramento. Protagonizan el corto Araceli Collazo y Mateo Escobedo.


Historia

Me invitaron a participar en la producción de un corto para este evento de 48 Hour Film Sacramento, e inmediatamente acepté.

Quien me invitó es un productor llamado David Ligon, un norteamericano a quien tuve la oportunidad de asistir con la cámara en la grabación de algunas escenas para otra producción. Pero después de un rato caí en la cuenta de que no me interesaba participar en un corto para otro director, sino que yo contaba con los elementos suficientes para producir mi propio corto y plasmar mi propia visión, muy distinta a la de David, como pude corroborar después durante la proyección de su corto, en donde uno de los personajes es una "latina" llena de todos los clichés que los gringos han acumulado: Su nombre es algo así como Juanita Cholita Shakira Juana Panchita, es robacoches, viste "mal", es fea (aunque la actriz que la caracterizaba es guapa, pero la maquillaron para que se viera sucia y descuidada) y habla mal el inglés.

Así que tomé la decisión de hacer mi propio corto y participar con mi propio equipo.

El viernes 2 de marzo a las 6:30 P.M. mi amigo Seitu Coleman nos llevó a mi hijo Mateo y a mí al "cuartel general" del evento para registrar mi proyecto y sacar de un sombrero el género que me iba a tocar y los requerimientos de la producción.

Ahí el simpático director del Festival Internacional de Cine de Sacramento, Martin Anaya, presidía la junta con todos los directores interesados en el concurso 48 Hour Film.

Me tocaron los siguientes requisitos:

Género: Supervivencia.
Nombre de un personaje: Stella Starlight.
Prop: Bandera.
Locación: Un lugar distintivo de la ciudad de Sacramento.
Línea: "You will never find a more wretched hive of scum and villany"

Eran ya las 8:30 P.M.

Comenzaba el tic tac. Todos los participantes teníamos hasta las 8:30P.M. del domingo para entregar en Mini DV o en DVD la producción terminada.

Yo ya tenía las imágenes en mi cabeza, y no son muy distintas a lo que vemos en el video.

Esa noche Araceli, Mateíto y yo dormimos plácidamente. A las 3 A.M. me desperté con ganas de agarrar la cámara. De ahí las primeras tomas del video en las que aparece Araceli realmente dormida junto a Mateíto que jugaba con el camioncito escolar que le "prestó" un hijito de Seitu.

Como a las 7 A.M. desperté a Ara para que comenzara el día de filmación. La consigna: Seguirla con la cámara durante su rutina, después nos ocuparíamos de las tomas de a güebo.

Sin vehículo y sin asistentes, salimos a las calles de Sacramento durante el sábado y el domingo.

Nuestro amigo y excelente escritor James Michael se subió al tren ligero con nosotros y pronunció la frasesita reglamentaria, con la aportación adicional de su parte de que se la dijo a Mateo, quien parece que que la entendió perfectamente al ver por la ventana del tren el capitolio californiano. Jim también nos facilitó su histórica banderita del movimiento de La Raza, del célebre luchador social César Chávez, que es la que Mateo ondea en el corto.

Mi cuñado Joselo me lleva de paseo por el centro de Sacramento para captar imágenes urbanas, de las cuales se usó solo una.

Araceli y yo nos sentamos frente a la computadora para editar el corto. Durante el proceso, nos la mentamos, cortamos y nos reconciliamos varias veces por "diferencias creativas", como es normal.

Todo sale de poca y estamos satisfechos.

Domingo 7 P.M. Seitu me espera mientras batallo para exportar el corto terminado a la cámara para grabar en Mini DV, formato preferido por los organizadores. No jala. Opto por el DVD. No hay tiempo suficiente. Nos trepamos al carro y durante el trayecto continúa el proceso de quemado. Un DVD se echa a perder. Comienzo con uno nuevo. llegamos al lugar. 8:15 P.M. Las cámaras de un canal local de TV están sobre mi y mi laptop cubriendo el drama. Sale el DVD calientito de mi Mac y se lo entrego a Martin. Euforia general.

Los días después mi vida trascurrió así como en automático. Aunque no quería darle tanta importancia, me ocupaba mucho la espera.

Viernes 30 de Marzo. Mateo y yo ya traíamos chorrillo de los nervios. Mi desventaja era que él no tenía porqué cambiarme los pañales.

A un día de la proyección de los cortos dentro del Festival, Me llama Brandon Slazes, voluntario del festival encargado del reel con todos los cortos que se proyectarían al día siguiente. "Tu corto y el de otro participante no se ven bien, parece que tu DVD se echó a perder", es lo que me dice. Acordamos que yo le iba a hacer una copia del DVD y que él iba a pasar por ella. Termino la copia pero a la vez también trato de arreglar el problema de comunicación de mi Mac con mi cámara para entragarle a Brandon una copia de mi corto aparte en Mini DV.

Llega Brandon y le entrego el DVD y le grabo mi corto directo a su Mini DV Master que traía consigo. Para tal efecto grabo en mi Canon XL2.

Ofrezco a Brandon mi ayuda para cualquier cosa que pueda surgir y le deseo buena suerte.



Sábado 31 5:30 P.M. Es una hora antes de la proyección de los cortos que se llevará a cabo en el Crest Theater. Abner cuidará de su hermanito Mateo mientras Araceli y yo, ya bañaditos, nos dirigimos al cine a tiempo.

Ya en el Crest, nos encontramos con Seitu y con nuestros amigos Felipe Dávalos y Ana Lilia, quienes nos apoyaron todo el tiempo.

Nervios.

Comienza la proyección. El primer corto aparece con fallas terribles de proyección. El sonido y la imagen tienen brincos tremendos. no se entiende nada. Un par de minutos de angustia y se suspende la proyección.

Desconcierto.

Continúa la proyección de los siguientes cortos. Se ven muy bien, aunque, como era de esperarse, las calidades son irregulares.

Me sorprende gratamente el corto de Brandon, "Blackout"



Sé que después de el de Brandon sigue el nuestro, pues sus créditos finales fueron los que vi al poner en 'cue' la cinta para grabar nuestro corto inmediatamente después.

Vemos los primeros frames de "Stella"

Fallas técnicas, brincos, nada se entiende. Grito que se detenga la proyección. Me lleva.

Detienen la proyección nuevamente y al ratito comienza otro corto.

Araceli y yo decidimos que debo ira ver qué pex.

Voy al lobby del cine y pregunto por el mero bueno.

Algunos voluntarios me atienden así como con hueva. Me dicen que Martin es el bueno, pero que está arriba en la cabina checando los problemas. Pasan 10 minutos. Martin Anaya, me explica lo que yo ya me imaginaba, que hay un problema de incopatibilidades de formatos (Canon, Sony, Panasonic, etc.). El productor del otro corto afectado acompaña a Martin, quien ofrece proyectar nuestros cortos al día siguiente dentro de otra programación del Festival.

Aceptamos tanto yo como Jake, el director del otro corto, llamado Golfairapy...



Al preguntarle a Martin qué qué onda que si el jurado iba a estar presente en la proyección al día siguiente, me responde que no, pero me asegura que todos verán mi corto.

Después me enterería, de boca de uno de los jueces, que el jurado vió mi corto en la pantalla de una cámara de video, quizás con una calidad similar a la que puede ser apreciado en You Tube.

Al final de la proyección me encuentro a James Michael, quien había viajado desde Rocklin (40 minutos de autopista) para acompañarnos, dejando en casa a su esposa quien recientemente había sido sometida a una delicada operación.

También tuve el gusto de saludar a Juan Cervantes, productor independiente de TV en español, con quien estoy colaborando en varias producciones.

Yo más que enojado, estaba frustrado y apenado con la gente que atendió nuestra invitación, fue por ello que cuando al término de la proyección, al invitarnos Martin a todos los directores a que pasáramos al escenario a comentar nuestra producción, lo único que mencioné al micrófono fueron unas disculpas a mi mamá y a mi abuelita, quienes obviamente no se encontraban en el lugar, pero mediante las cuales me refería a los que nos apoyaron hasta el final. Brandon, quien estaba parado junto a mí en el escenario, robó el micrófono a Martin para decir a la audiencia que no se perdieran nuestro corto, que ya había tenido oportunidad de verlo y que estaba hecho con el corazón y que casi le arranca una lágrima. Very nice of you, Brandon, I appreciate it.

Domingo 1o de Abril, 4 P.M. Ya estábamos frente al Cine Crest Mateo Ara y yo (esta vez no hubo niñero). Eran el lugar y la hora señalados en mi pase especial que me dieron como participante del Festival. Ahí nos topamos a Felipe y Ana Lilia, quienes ya habían preguntado en la taquilla por la proyección de los cortos y les habían contestado que no tenían noticia de nada de cortos ni nada.

Recojo del piso un programa del Festival que estaba ahí nomás tirado por casualidad y me entero de que la presentación de ése día sería en el 24th Street Theatre, del cual sólo sabía que estaba en la Calle 24 (¡eso es perspicacia!).

Pues nos enfilamos todos al cine en cuestión. No sin antes lidiar con Mateíto que se quería subir a güebo en el tren ligero que pasa frente al Crest. Un antiguo cine hermoso, por cierto.

Mateo & friends

Araceli antes de la función

Llegamos media hora tarde, al 24th Street Theatre, pero con alivio nos enteramos que todavía no comenzaba la función.

Ocupamos nuestras butacas como cualquier asistente y esperamos. Es una sala chica, también antigua y coquetona. Hay como cincuanta gentes, muchas menos que en la función del día anterior.

Matíto está tranquilo, pero sabemos que no durará mucho tiempo, por lo que rogamos a todos los ángeles que comience rápido la proyección para zumbarnos de ahí a los primeros signos de histeria de nuestro retoño, que según lo planeado, llegarían después de la proyección de nuestro cortito.

Martin toma la tribuna. Canta un rap y nos anuncia al micrófono que los cortos no proyectados el día de ayer todavía se estaban 'renderiando' y que mejor los pasarían después de la presentación principal, o sea, la película "Last stop for Paul", un largometraje. Aunque ya olía algo mal (y no eran los pañales de Mateíto), yo seguí en mi butaca durante el comienzo de la cinta anunciada, que se veía por cierto muy buena.

Al poco tiempo, en la oscuridad de la sala, alguien toca mi hombro, era Brandon, quien me anunciaba que seguían teniendo problemas para reproducir los dos cortos malditos.

Coincidimos en que la solución al problema es traer mi cámara y reproducir desde ella.

Así que busco a Araceli para que carguemos con Mateíto y nos llevara a la casa para recoger la cámara antes de que termie la película que estaba proyectándose para intentar correr los videos salados.

Fuimos y regrasamos sin contratiempos, Mateo ya estaba en mal plan, como buen niño de dos años que no sabe qué onda con tanto ajetreo.

Al llegar al cine, subo a cabina en donde entre el proyeccionista y yo instalamos la cámara y probamos la cinta. Todo bien aparentemente.

Ya no pudimos disfrutar del largometraje que supimos estuvo fantástico. Teníamos que entretener a Mateíto, quien tuvo la fortuna de que nuestros amigos Armon Newton y su esposa Sonia llevaran a sus hijitos a la presentación y acompañaran a Mateo a jugar en el pasto que rodeaba al bonito teatro/cinito.

Nos avisan que ya siguen nuestros cortos. Alguna gente abandona la sala.

Nervios, diarrea retenida y agüita en el gaznate.

Mateo se comporta y ¡tarán!, el primer corto se proyecta bien. Changuitos por que el proyeccionista avance la cinta hasta el minuto que le indiqué, en donde se localizaba mi corto. No pasa mucho tiempo y vemos las primeras imágenes de nuestro corto. Se ve y se oye bien. Así, grandotote, como todos debieron verlo un día antes. Silencio en la sala. La gente reacciona favorablemente a lo que sucede en la pantalla. Mateo canta el tema que interpreta su mami. Créditos finales. Aplausos. Cariño.

Nos sacudimos la gota de sudor y Mateíto y yo nos dirigimos al escenario ante la invitación de Martin. También sube el productor del otro corto. Araceli se hace del rogar. "Come on Stella" insiste Martin, convenciendo a nuestra diva, que luce guapísima en el escenario. Mateo responde puntualmente hasta las preguntas más profundas que le hace Martin al micrófono. La gente lo adora.

Yo cuento un poco de mi experiencia en la producción: "¿48 horas para hacer una película?, pues mejor la hago sobre nuestra vida y nuestra situación real".

Mateo abandona el escenario como toda una estrella y yo estoy listo para ir al baño a meditar lo acontecido.

Armon y Sonia amablemente ofrecen cuidar de Mateo para que nosotros asistamos a la Fiesta de Clausura del Festival.

Mateo se despide desde la 'van' de Armon. Contento entre sus amiguitos, no tiene ningún empacho en mandar a sus papás a la porra o a donde quieran ir.





Otros cortos participantes en el 48 Hour Film Sacramento 2007




Asistimos a la fiesta, que también es de premiación, que se llevó a cabo en el Delta King, un barco antiguo anclado en Old Sacramento.

Dos margaritas nos acompañaron a Ara y a mi durante la premiación a la larga lista de cintas, escritores, productores, compositores, actores, etc.

Platicando con algunos asistentes que no tenían relación directa con el Festival, sino que eran meros espectadores, nos comentaban que nuestro corto fue de sus favoritos y que, pese a las postergaciones, no se lo quisieron perder.

El premio que se anunció al final fue precisamente el de 48 Hour Film.

Rápidamente Martin anunció que el premio al "cortometraje sobresaliente (outstanding short film)" de ese evento sería para "Mercy", un corto hecho con toda la mano, dos cámaras HD, un montón de colaboradores y técnicamente impecable.

Realmente sobresaliente, y merecedor del premio si nos sujetamos estrictamente a su significado textual.

Pero también sobresaliente fue el nuestro en otros sentidos:

1. Fue el único que incluía a un niño en su reparto. Otro incluía a ancianos, pero el resto estaba invadido de juventud. Chavos.

2. Fue el único en el que no había violencia. En el resto había balazos, puñetazos, violencia verbal y agresiones de todo tipo. ¿Reflejo de una sociedad en guerra permanente?

3. Fue el único cuya protagonista era una mujer, madre y ama de casa.

4. Fue el único en que un personaje cantaba el tema original. De hecho, nuestro corto es casi un musical. Que no es mi género favorito, ni mucho menos, pero se dio.

5. Hasta donde sé, fue el único producido por un hispano. Llámese mexicano, chicano o latinoamericano.

Como irónicamente señalaba Martin en su divertida presentación como maestro de ceremonias "–voz ridículamente engolada– todos somos ganadores".

Cierto.

Pero ya que expuse las particularidades de lo que sucedió queda la pregunta... ¿fue una competencia justa?

Mhhh.


Experiencia y Sugerencia

Si un día quieres organizar un Festival Internacional de cine en tu ciudad y luego se te ocurre incluír una competencia de Cortos de 48 horas, ésto es para ti:

Aunque entiendo que una de las características del cine como industria es marcada por el hecho de que ésta actividad involucra un sinfin de recursos de todo tipo (equipo humano, equipo técnico, especialización, logística, finanzas, aspectos legales, planeación, coordinación, aspectos creativos y limitaciones de tiempo, espacio y ejecución, etc.), y que es deber del jurado de un evento como éste reconocer tales aspectos (en los que indudablemente el corto ganador en esta ocasión se lleva merecidamente las palmas), también es importante reconocer otros aspectos de la producción.

Sobre todo en un mundo cambiante en donde se puede crear una gran película con pocos recursos, como la ya mencionada Last Stop for Paul, que se presentó justamente antes de nuestro cortito, dejando encantada a la audiencia, que realmente sintió que viajó alrededor del mundo junto a los dos protagonistas, que a la vez fungieron como escritores, productores camarógrafos, editores, etc.

Y sobre todo tomando en cuenta que el evento de los cortos de 48 horas fue quizás el más importante y el que más audiencia reunió en una exhibición y definitivamente en la fiesta de premiación, que estaba llena de realizadores, actores y colaboradores de producciones como la nuestra. Todas obviamente locales. Otra muestra de su importancia es el hecho de que la mención del ganador de ese evento se dejó hasta el final, generando la mayor expectativa del todo el evento.

Tons aquí la onda es que a esta actividad que es la única que considera al novel talento local, tenga su propia sub-premiación, con distintas categorías, para que mínimo palmadita en la espalda y diplomita para colgar en la pared se lleven los que de una u otra manera logren llegarle al PÚBLICO con sus historias, que es el fin último del cualquier producción de cine, independientemente de los recursos que maneje, los logros técnicos y de los detalles de su realización.


Mateíto me hizo el favor de tomarme esta foto con la camiseta oficial del festival.
Thank you Martin for your effort and great job done. No hard feelings.



Suspiro

Pero bueno, como todos somos ganadores, pues aquí comparto con ustedes este cortometraje hecho en cuarenta y ocho horas, con el corazón, excelentes actuaciones (inexplicablemente durante el rodaje Mateíto en ningún momento se acercó a querer arrebatarme la cámara y a querer tocar el lente con sus deditos cochinitos, como acostumbra, y en cambio adoptó profesionalmente su papel en todo momento, haciendo importantes aportaciones) y una historia sencilla, honesta y divertida.

Gracias.

El director y las estrellas posando en esta foto que Arnold nos hizo el favor de tomar.

miércoles, marzo 21, 2007

Pobres Cineastas

Click a la imagen para ampliarla


Al ver que los laureados directores mexicanos que acariciaron los Óscares y arrasaron con todo lo demás no se callan y hablan a favor del golpeado y menospreciado cine nacional, quiero creer que una lucecita se enciende en el negro panorama que ha asfixiado a ésta industria en los últimos sexenios.

Las demandas de los cineastas Del Toro, Iñárritu y Cuarón van en tres vertientes, dos de éstas atañen directamente al gobierno vía impuestos y legislación y la otra a los consorcios publicos y privados de Televisión.

Aquí narro mi experiencia tanto en el terreno de la burocracia gubernamental, como estudiante en escuelas públicas y en mis intentos por acercarme a entidades que manejan directa o indirectamente contenidos audiovisuales, así como mi paso por las cadenas de televisión locales.


Las escuelas públicas para formación de cineastas

Desde los 12 años yo sabía que quería ser cineasta, por lo que durante mis días de prepa, buscando opciones para mis estudios profesionales, hojée un catálogo de carreras que ofrecía la Universidad Autónoma de Nuevo León en el que aparecía la Carrera Técnica de Camarografía en sólo 2 años, impartida en la Facultad de Artes Visuales. Corrí hasta las lejísimas instalaciones de la FAV que estaban hasta el Huevo de Satán cruz con Avenida Las Torres desde mi casita en San Nicolás de los Garza. Casi dos horas de amigables, seguros y cómodos camiones urbanos para llegar a la parada más cercana y todavía caminar casi dos kilómetros cuesta arriba, pues la escuela está enclavada en un cerro.

Todo para enterarme que justo ése semestre la Carrera Técnica había sido eliminada de los programas de la Facultad, y que sólo me quedaba la opción de cursar la carrera "profesional" que constaba de cuatro años y medio. Como mi intención jamás ha sido obtener un papel que me "licencie" para hacer lo que a mí se me dé la gana de hacer en la vida, pero sin opciones a la vista, me inscribí a la carrera profesional, que para colmo de males, también estrenaba programa de estudios, para el que mi generación (advertencia textual que nos hicieron los maestros) fungiría como conejillo de indias.

Tres semestres aguanté las soporíferas clases de Teoría del Arte (?), Epistemología (¡házme el favor!), Historia del Arte con la maestra Adriana, quien anteriormente había dado clases a ¡niños de kinder!, ausencias de maestros, una biblioteca para morirse de risa (o de tristeza), dos kilómetros a la redonda sin un comedor decente (sólo un puesto con sodas y fritanga), un horario de clases que nos obligaba a pasar horas sentados en la escalinata de la Facultad perdiendo nuestro tiempo (todavía hubiera habido una biblioteca decente, para aprovechar el tiempo con una buena lectura), cero apoyo para becas a los estudiantes mortales (sólo iluminados familiares y amigos de directivos) y sobre todo, una Dirección y una planta de maestros más interesada en la grilla y en conservar su lugarcito que en abogar por los derechos y desarrollo de los alumnos.

Excepción: La Maestra Saskia Juárez, de brillante carrera como artista y pintora, con una hermosa obra emblemática de la región.

Me salí corriendo de la FAV con un gran coraje por el tiempo perdido, el esfuerzo vano y el sabor amargo que a los 17 años deja enterarse que, no importa el talento, el empuje y la disposición de aprender y participar, al aparato educativo-cultural le vales puritita madre.


Las "opciones"

Era en ésas fechas cuando en un evento cultural me topé con el entonces director del CUEC, Alfredo Joskowicz, y le pregunté que qué se necestitaba para ingresar a la prestigiada institución educativa. No sé si me estaba madreando o qué, pero me respondió que me aprendiera de memoria los 18 volúmenes de La Historia Documental del Cine Mexicano de García Riera y que presentara el exámen en la Ciudad de México para que (sin derecho a revisión, of course), si por milagro aprobaba, todavía debía posteriormente pasar una serie de pruebas para ver si era seleccionado. O sea que siguendo ésa lógica, podemos afirmar que sólo buenos macheteros son los que ocupan las aulas del CUEC.

Para empezar, ninguna biblioteca pública en Monterrey contaba con semejante colección de libros, que, al intentar comprar en el primero de mis pocos viajes al D.F., realizado casi ex-profeso, me enteré que costaba algo así como $1,000 dólares de aquellos días en la librería de la Cineteca Nacional. Para mi desgracia la Cineteca Nacional no aceptaba abonos chiquitos para pagar poquito.

Después me enteré por mi amiga María Reyes, quien asistió al famoso exámen, que éste era una burla, lleno de preguntas irrelevantes y tramposas, ideal para una selección arbitraria e injusta.

Llamé a Guadalajara para preguntar por las cuotas de la carrera de cine en la UAG y colgué el teléfono entre sollozos.

Mi única opción era viajar a Cuba o Estados Unidos, y como sin beca y sin dinero que lleves desde México en Cuba nomás no, pues parecía que mi suerte estaba echada.


Las Entidades Gubernamentales y yo

No es un secreto que para la Gordillo con su inmenso poder, para Nati con su Fórum en Nuevo León, para los que se llenaron los bolsillos con las mega obras Enciclomedia y la Biblioteca José Vasconcelos, y todo el universo de funcionarios locales, estatales y federales que tienen a su cargo espacios y programas destinados (en teoría) a la educación y la cultura, con fondos públicos (y chingos de ellos) que son sistemáticamente desviados, la cultura no es más que un botín y tan tán.

Sexenio tras sexenio, promesas van y vienen. Nada hace suponer que los sujetos que gobiernan en México "ahora sí" van a apoyar a los creadores mexicanos, ya no por voluntad, sino por que la ley los obliga.

A la colección de asnos que detentan el poder en México, sólo les importan las obras de relumbrón. De ésta regla se salvan pocas excepciones. Funcionarios que casi casi por accidente resulta que sí les interesa sanar y fortalecer el débil tejido de la cultura y las artes que enriquece a la comunidad.

Durante la gestión del Ing. Enrique Garza al frente de la Cineteca Nuevo León, en la ciudad de Monterrey, México, se apoyó la creación de talleres de verano para niños. Los talleres de Apreciación Cinematográfica, Fotografía, Dibujos Animados y Cómic así como el de Cine de Animación, que yo impartí, fueron de los primeros en su género hasta donde tengo memoria.





Qué más hubiera querido cuando era niño que haber tomado un curso de éste tipo. El mayor acercamiento a una animación que no era la que veía en la tele fueron unos cortos preciosos que vi cuando mi hermana Meche y yo íbamos a los cursos en las instalaciones de Artes Visuales que demolió Martínez Domínguez para construír su Macro Plaza. También presencié una exhibición de animación proveniente de Cuba proyectada en el Jardín Cerveza del extinto Museo de Monterrey. Mi padre nos llevó en esa ocasión y, mientras yo devoraba imágenes con mis ojos de niño de 5 años, él bebía una rica cerveza Carta Blanca.

Es un placer pues, trabajar con niños ávidos de crear sus propios universos y mostrar su visión del mundo.

Lamentablemente los cursos se cancelaron con la salida del Ing. Garza y no hubo la continuidad y expansión que este tipo de talleres debía experimentar.

Por esas épocas (2000), una noche lluviosa después de una función de cine en el Teatro Montoya, platicando con la vocal de cine del Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León, quien es una capitalina egresada de una escuela cubana de cine, al preguntarle por financiamiento a proyectos de jóvenes cineastas regiomontanos, me comentaba que el CONARTE no podía tirar su dinero apoyando a los aspirantes a cineastas locales, pues en su mayoría no habían asistido a una escuela de cine, que sólo debía apoyarse a creadores con estudios formales. Quedé sorprendido con su afirmación y le informé que en Monterrey no había escuelas de cine y que tan siquiera debería el CONARTE establecer un programa de becas para mandar a los jóvenes a escuelas de cine. Dijo que eso no era competencia del Consejo y ya.

Y ahí los ves, haciendo Muestras "internacionales" de cine y apoyando al mismo circulito de siempre. Y los realizadores con propuestas honestas e interesantes, rascándose con sus propias uñas, con o sin escuela.

Y esa fue mi experiencia con la burocracia mexicana en cuestiones de cine y video.


Mi experiencia con la TV pública

No, no fue falta de ganas, o de tocar puertas.

Al canal de gobierno (28) me acerqué con ideas, hablando directamente con su director, Iñaki Alzugaray, quien nomás me pidió que le hiciera elaboradas presentaciones animadas para sus informes a cambio de un pago ínfimo, siempre con la promesa de que 'algo' se concretaría para mí más adelante. Un exitoso hombre de negocios, éste sagaz personaje ha sabido brincar administración tras administración conservando su lugar sin interes alguno por llevar a cabo la necesaria reestructuración del ignorado (por la audiencia) canal público.

Luego, financiadas por mi, propuse al Instituto Estatal de las Mujeres de Nuevo León, varias animaciones con contenidos alusivos para su programa de televisión Mujeralia, de las que sólo me compraron una, a pesar del impacto alcanzado por ésta. La Lic. Ma. Elena Chapa y su equipo, siempre con un trato fino y cordial, alegaron falta de recursos para destinar a nuevas producciones animadas.







Mi experiencia con la TV privada

Gracias a la promoción de la Alianza de Usarios del Transporte Urbano, la serie de animaciones Leyendas UrVanas fueron transmitidas al menos en una ocasión en los noticieros de todos los canales de televisión de Monterrey, en Televisa, TV Azteca, Multimedios Estrellas de Oro y Canal 28. Con ese antecedente, me entrevisté con ejecutivos de todas esas compañías (salvo TV Azteca, cuyo conductor de noticieros sólo me aceptó un DVD con mi propuesta por medio de su secre y nunca respondió mis llamadas) para proponer las cápsulas producidas por mí con la idea de insertarlas en los noticieros como espacios de comentario editorial humorístico, como los famosos Peluches de TV Azteca, pero con sello regio. Vueltas, que sí, que no, más vueltas. A nadie le interesaron.









Epílogo


Sabiendo que la única forma de realizar mis sueños era saliendo del país, vi la oportunidad cuando produje un video para unos amigos daneses que me presentó el ahora defensor de los derechos de los animales de tiempo completo Gerardo Tristán. Se trataba de un documental sobre los payasos en Monterrey, enfocado en los que ofrecen espectáculos callejeros. Filmé el documental con mi cámara VHS, editando en dos videocaseteras caseras y añadiendo la narración en danés y la música con una mezcladora Videonics.



El documental se lo llevaron Ian y Birgitte a Dinamarca y al parecer tuvo una buena respuesta, por lo que me ofrecieron ir a Dinamarca para buscar opciones de estudio para mi carrera como cineasta.

El plan era venir a California, demoler casas un rato para juntar un billete y luego brincar el charco hasta Dinamarca.

Cumplí el plan a medias, pues resultó que quedé pasmado con la situación de los mexicanos en EUA y la riqueza étnica del país (yo creía que me iba a encontrar a puros güeros, negros y alguno que otro chino) y me enamoré de Araceli.

Y pues aquí estoy en California, ante oportunidades que en mi país dificilmente iba a acceder.

Y si alguien me quiere contrariar, que le pregunte a Del Toro, Iñárritu y Cuarón si no.

Saúl Escobedo

lunes, marzo 19, 2007

Televasión

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Este cartón fue publicado en el periódico Comunicación de mi amigo Heliodoro Gutiérrez (†) en 1997. Don Heliodoro era aficionado a la televisión en español que se transmite en Estados Unidos. Mientras armábamos el periódico nunca faltaba el fondo musical, o las peleas del Show de Cristina, o las "variedades" de Sábado Gigante, los "hechos de impacto", etc.

Ahora no tengo televisión, ni me interesa ver lo que se transmite en la TV abierta, ni pienso pagar por servicios de cable o satelitales. Afortunadamente en internet puedo acceder a contenidos en español de primer nivel, muy por encima de lo que la idiotizante TV puede ofrecer.

Podcasts que se pueden escuchar usando el software gratuito iTunes, como el de Fernanda Tapia, Olallo Rubio, la BBC de Londres, Democracy Now.

Para los que no están muy familiarizados con el fenómeno de la inmigración en Estados Unidos, pues resulta que al llegar una familia a este país, lo más probable es que, sobre todo entre los mexicanos que emigran desde pequeños y asisten a las escuelas por acá, se pierda todo interés por aprender el idioma español. O de perdido, que aprendan lo que los padres les enseñan en casa y hasta ahí, sin desarrollar el idioma ni expander el conocimiento de la lengua y la cultura.

Ese fenómeno lo atribuyo a la falta de contenidos en los medios masivos que resulten atractivos para los niños y jóvenes, víctimas cotidianas del encontronazo cultural, en el que los ganadores son los que venden mejor. Y, la neta, hasta ahora, ¿quién vende mejor que los gringos?

¿Qué película en español competirá contra Cars, El Señor de los Anillos o Harry Potter?
¿Qué programas de TV mexicanos contra Survivors, American Idol, South Park o los Soprano?

Guillermo del Toro ha dado una muestra de dignidad con su Laberinto del Fauno, que no, no es una producción en español tan buena que "hasta parece hecha en Hollywood"; sino que es una película con su propio lenguaje y motivaciones, cuyo subtexto le saca la vuelta a los valores tradicionalmente promovidos por Jolibud como sustento de un sistema socio económico.

¿Qué sigue? Pues producciones hechas en EU con la calidad de contenidos y el valor de entreteminiento que fortalezcan una identidad entre los niños y jóvenes de familias hispanoparlantes.

¿Y quién las va a realizar? Existen ya productoras avocadas a estos fines. Dada la gran expansión del mercado hispano en EU, hasta empresas que históricamente nada tienen que ver con las culturas latinoamericanas, abren los ojos a las grandes necesidades y enormes posibilidades.

¿Y quién las va a transmitir? No creo que el duopolio de la TV hispana que opera actualmente. Univisión y Telemundo están más interesados en sus gastadas fórmulas confiados en sus poderosos tentáculos. Más bien la salida está en las televisoras públicas o de cable que dan cabida a producciones independientes, y por supuesto, el internet, en donde ya es una realidad el acceso automático a la diversidad de contenidos, a los que sólo les falta algo de promoción.

Y esa será la tarea para los creadores de contenidos que estamos empujando para que las otras caras de nuestra realidad sean apreciadas por éstos chavos que no escatiman en prejuicios y etiquetas hacia sus propios orígenes, fenómeno muy entendible, cuando lo único que les llega de la cultura de sus padres es la mierda que ven en televisión.

Costruír esas opciones hará la diferencia ante la situación prevaleciente desde hace más de diez años, cuando descubría con sorpresa la ínfima calidad de los contenidos que sintonizaba Don Heliodoro (y casi la totalidad de los hogares en los que se habla español) en su TV, sin opciones aparentes, ante un internet en pañales y el desinterés de las productoras frente a semejantes carencias.

Saúl Escobedo