viernes, junio 15, 2007

Weekend Watch


El Amor

Tal como lo anunció ayer el Sacramento Bee, todos los sacramentanos están invitados a asistir hoy al recital El Amor, de Araceli Collazo

La cita es en La Raza, Galería Posada en el 1022-1024 de la calle 22 en Sacramento este viernes 15 de junio a las 7:30 p.m..

Yo, que gozo de información privilegiada, puedo decirles que estará de lujo, con la presentación de Christine Bonner y claro, los cortos que Araceli ha protagonizado para su director preferido.

Actuarán también con Araceli Armon Newton y músicos de primer nivel.



Les paso el programa del evento:



¡Los esperamos!



Michael Moore en Sacramento

Otra sorpresita es la presentación del último reportaje que produje y que se presentará mañana en Corre la Voz, el programa de televisión independiente en español en Sacramento.

El documentalista Michael Moore estuvo en Sacramento para asistir a un rally organizado por la Asociación de Enfermeras de California y presentarles su más reciente documental, SiCKO, que pone como lazo de cochino al sistema de seguridad social de este país.

Conozco el trabajo de Michael Moore desde que vine hace once años por primera vez a California.

Ví el documental Roger & Me, sobre la indiferencia de las grandes corporaciones al llevarse sus plantas y fábricas a otros países, despidiendo a chorros de gentes que se quedan como novias de rancho, sin empleo y viviendo en poblaciones enteras sumidas en la depresión suspirando por glorias pasadas.

En Roger & Me, Moore se la pasa persiguiendo al CEO de la General Motors para preguntarle porqué decidió llevarse una planta de GM a un país lejano en lugar de permitir que los pobladores de su natal Flint Michigan siguieran laborando contentos, viviendo una vida digna.

Claro que en aquellos tiempos Moore no había ganado un oscar ni ganado millones con sus irreverentes creaciones, o sea que su búsqueda es equiparable a si yo me pusiera a perseguir a Carlos Slim para preguntarle porqué nos la ensarta tan gacho con las tarifas de Telmex y Telcel y si no le da vergüenza vivir en un país con tanta pobreza mientras él sale encabezando las listas de los magnates en Forbes, lo cual sería muy chistoso.

Así es Michael Moore. El tipo de americano autocrítico y admirable que contrasta con una población conservadora, prejuiciosa y sometida, hecha al gusto del poder que Hollywood se niega a mostrar.

Así que cuando supe que Moore iba a venir a Sacramento, no quise perder la oportunidad de conocerlo en persona y grabarlo aunque sea de lejecitos. Mateo colaboró (como siempre en la realización del video con su alegría e inagotable energía.

Véanlo en toda su gloriosa resolución mañana sábado a las 7:30 de la tarde en el canal 8 de Sacramento o en el 238 de Comcast, Global Television.

Por lo pronto ya lo postié en You Tube para que lo prueben en chiquito:


domingo, mayo 27, 2007

La muerte de Televisa

Cartón que realicé para el periódico El Norte después de que Salinas le concesionó a Televisa 62 canales más.
1993 Tinta sobre papel.


Así como en Venezuela, en México el espectro de frecuencias de radio y televisión no pertenecen a las empresas que los explotan, sino que son 'propiedad de la nacion' y su concesión se otorga, refrenda o cancela por decisión directa del mero preciso, o sea, el presidente en turno. Tan, tan.

Ni siquiera está obligado a dar explicaciones de sus decisiones. La nación le dio ese poder y él lo puede ejercer como mejor le parezca. Hugo Chávez en Venezuela no le refrendó la concesión a un canal de televisión. Un canal, dicen el más antiguo transmitiendo hasta el día de hoy. Es como si de repente el presidente de México no le renovara la concesión a Televisa y tuviera que dejar de transmitir El Canal de las Estrellas, para dar lugar a un canal público como el 11 del Politécnico, el 22 de la UANL, la BBC de Londres, la PBS de E.U.A., El Canal 28 de Monterrey o una mezcla de todos pero con sabor a Caracas.

¡Qué tragedia para la libertad de expresión! ¡Qué atropello al derecho de información de la ciudadanía! ¡Qué gran pérdida para la cultura y las Artes!

Nel.

Si el Canal (o canales) de televisión que Hugo Chávez decidió fulminar de la señal abierta son similares o están en la misma línea de Televisa o TV Azteca, ¿porqué tanto argüende? Yo al menos sentiría exactamente lo mismo que cuando murió Fidel Velázquez o El Tigre Azcárraga. No saben, lloré como Magdalena.

Fuera de los empleados de la televisora, que vaya que tendrán razones para estar tristes, ¿quién puede lamentar semejante favor a las neuronas de un pueblo?

En mi cuento corto Tierra Fértil, describo la interrupción repentina de todo tipo de señales de radio y telecomunicación, incluyendo fibra óptica y satelital. Es decir, de repente adiós televisión y radio. Una gran parte de la población, adicta a éstos medios, se suicida de inmediato. ¿Suena descabellado?

Durante mi niñéz vi televisión a pasto. Horas y horas sentado frente a la pantalla. primero en blanco y negro, en un aparato que daba toques, luego a color en el cuarto de mis padres y en blanco y negro para los mocosos (yo incluído) y al final, en glorioso color para todos.

Los Picapiedra, Don Gato y su Pandilla, la Pantera Rosa, Scooby Doo, Las Aventuras de Carlitos, Los Dukes de Hazzard, B.J. Mc Kay, El Auto Increíble, Automan, El Payaso Pipo, Codazos, Cuna de Lobos, El payaso Betín, Cepillín, La Carabina de Ambrosio, etc. Así me puedo pasar horas ennumerando los shows que me mamaba desde pequeñuelo.

Unas cinco horas diarias me chutaba, yo creo.

Entre más crecía, menos televisión veía. Me iba haciendo más exigente y rechazaba lo que antes me gustaba. Como me gustaba el cine y devoraba literatura asociada con ese arte, crítica, técnicas, biografías, etc., pues era capaz de advertir cada vez más las fallas y descuidos de los programas de televisión, su calidad dudosa o abiertamente mala. Verdaderas mentadas de madre para el espectador.

Alguna que otra película, programas de IMEVISION y de los primeros tiempos de TV AZTECA.

En Televisa la cosa iba de mal en peor. Las telenovelas eran ya basura pura y las series de televisión perdían terreno en bandazos de programación.

Ya ningún programa me apasionaba, ni le era fiel. La Caravana, El Güiri Güiri, los Simpsons, sí hacían que prendiera mi aparato de vez en vez.

Encendía, surfeaba, veía algo y apagaba. Aún tenía algo de tiempo a mi disposición.

Ya en E.E.U.U., el shock americano. La televisión en inglés tan mala como la mexicana, pero ¡ah, qué buena producción!, los noticieros igual de sesgados, y la TV en español, oh, my god. No sabía que existía, y cuando ví Cristina, Sábado Gigante y Primer Impacto, supe que no había visto lo peor... que ésos programas se exportarían enteritos a México y tendrían 'gran éxito'.

En mi desesperación por acceder a información más confiable y profunda, así como a entretenimiento con una pizca de cerebro, conocí al diario La Jornada. Lo vendían aquí en Sacramento, en una librería/revistería llamada The Avid Reader (que ahora ocupa el edificio de la desaparecida Tower Books) a $3.28 en su edición dominical. Era genial, tenía colaboraciones de Carlos Monsiváis, Elena Poniatowska, Cristina Pacheco, y los insuperables cartones de Jis y Trino. Un lujo.

Luego descubriría la versión en internet y mi vida cambiaría, al abrirme poco a poco paso en el ciberespacio y descubriendo opciones nuevas.

Al volver a México me enteraría de la existencia de un güey llamado Adal Ramones. Regio para acabarla.


Mauricio Castillo, esbirro de Adal Ramones,
fue contratado para personificar al personaje Pepe Paquetes, de la campaña publicitaria Paquete Ahorres de las tiendas Soriana a nivel nacional, de la cual desarrollé la plataforma gráfica.
Castillo es un talentoso diseñador, arquitecto y hombre de negocios, además de una persona muy agradable, pero a los ejecutivos de televisión eso les vale madre y piensan que si no le ponen de patiño de Adal Ramones o junto a las chiches de Maribel Guardia no tiene sentido sacarlo a cuadro.

Aquí aparece con la raza sorianera, mis compañeros de trabajo cuando yo era empleado en el Departamento de Publicidad del Corporativo de Centros Comerciales Soriana. De Izq. a derecha: El Mayito, el fotógrafo Eduardo González, Juan "el Ojos", Jorge Zúñiga, Mauricio Castillo, un Servitur, Pepe Valdéz y en cuclillas, Pedro el chofer.


Ya de nuevo en Monterrey regresaba yo con familia y menos tiempo que nunca. Poco tiempo para ver televisión, acaparada por cierto por el buen Abner, de diez años y aficionado a las caricaturas japonesas tipo Pokemon, Sailor Moon y Dragon Ball.

Círculo Rojo, un acontecimiento que duraría poco. El Mañanero. Demasiado temprano para mí. Adal. Cinco minutos de Adal y lo habías visto todo. Cinco minutos muy buenos, eso sí.

Localmente a nivel Monterrey, la televisión estaba de la patada. Futbol al Día y Las Noches del Futbol, Aficionados, Los noticieros, las piernudas del pronóstico del tiempo, Gerardo López Moya sin apoyo para su Taller Abierto, Ellas con las Estrellas, astrólogas, programas 'de mujeres', deportes, cacería, homenajes a los ricos, Desvelados (a veces valía la pena la desvelada) y sus clones.

Después contrataría DirecTV para darle vida al aparato de televisión de nuestro hogar, una Sony Vega de 24" de las que acababan de salir. Cómo estaría de entretenido el extinto sistema de TV por satélite que Ara y yo terminaríamos embarazados de Mateíto al poco tiempo.

Durante el embarazo y las laaargas horas que Araceli tenía que pasar en reposo, nos dimos cuenta de que la tele de paga sólo nos daba dolores de cabeza cuando llegaban los cobros altísimos y nosotros no habíamos visto más que uno o dos estrenos y un montón de programas mediocres. La cancelamos.

Así que, Araceli, para estar un poco en contacto con su carrera de cantante, comenzó a ver los programas dominicales de La Academia, en TV Azteca. Presenciabamos divertidos la bizarra mezcla de personalidades en 'el jurado' y el abuso a los chavitos participantes que daban a La Academia esa morbosa semejanza con cualquier linchamiento callejero o quema de brujas por la Santa Inquisición Musical ante un pueblo hambriento de sangre. Pobre Jolette.

Nació Mateíto y aún no comenzaba mi polluelo a desarrollar un gusto por la caja idiota cuando el idiota de su papá quiso colgar La TV y su flamante combo de VHS y DVD en el mismo 'rack' empotrado en la pered y ¡¡¡CUACHAPLÁS!!! La hermosa Sony Vega de 24" que habíamos comprado con el sacrificio de las noches de tocadas de la banda de Araceli en el Bar 1900 del Hotel Ancira cayó al piso con todo y brazo metálico, plataforma de hierro, tornillitos, guasas y pedazos de pared.

Afortunadamente el combo VHS y DVD player resistió el impacto de casi dos metros de altura, aunque quedó un poco chimuelo.

Convencido de que no quería volver a comprar una televisión, nos la pasamos así nomás, dejando pasar la vida con buenas lecturas, y descubriendo las novedades de internet, mucho más edificantes, creo yo. El nacimiento de los blogs y You Tube, sitios de opinión e información de todo tipo que la tele jamás proveerá.

Poco después compraría un proyector para un negocio de diseño en un centro comercial, de tal forma que la gente pudiera ver en una pantallota cómo hacía las ilustraciones, etc.

La idea no cuajó, pero qué buenas películas vimos en mi InFocus X2. Así se deben ver los DVDs. Ya llegando de vuelta a California, el potente foco de mi proyector reventó y ya no le he comprado su reemplazo de $300 USD.

Así que fuera de una pequeña pantalla que Mateo usa para ver sus películas favoritas (Cars, Happy Feet, looney Tunes, Wallace & Gromit, etc.) en nuestra casa no hay una sola TV que reciba señales del exterior, ya sea TV abierta o de paga.

No veo televisión.

De hecho no puedo estar mucho rato frente a un televisor sintonizado en los shows más populares, del canal que sea. La televisión es una máquina de manipulación y control, que funciona muy bien para adormecer a una sociedad de individuos sin rumbo, ideas o juicio propio, destinados a servir mansamente a los intereses de los que crean (o encargan) los contenidos de la TV echando mano de los trucos más perversos. No la soporto.





Leyendas UrVanas. 2001 Animación digital con dibujos en lápiz sobre papel.
Cuando fui a Televisa Monterrey a presentar mi proyecto de Comentarios Animados "Leyendas UrVanas", el Gerente de Noticieros me dijo que le había gustado, pero que quienes tenían la última palabra eran los del departamento de Ventas.
Las instalaciones de Televisa Monterrey más bien parecen una fortificación, con estricto control mediante guardias y cámaras de vigilancia. Imposible el acceso para la gente común y corriente que tiene algo qué decir fuera de los intereses de la corporación y sus patrocinadores.
Nada haría pensar que lo único que hacen estos 'empresarios' es explotar lo que es patrimonio del pueblo sin pagar un sólo quinto.


Y menos soporto las cantaletas hipócritas que cada vez más repiten en la spotcracia mexicana.

¿Defensa de la libertad de expresión? Nadie hizo nada cuando corrieron a Carmen Aristegui y Javier Solórzano de la asquerosa IMAGEN de Perdo Ferriz de Con. Ni cuando a la misma pareja les cancelaron su Círculo Rojo en Televisa justo después de presentar las entrevistas con las víctimas del Padre Marcial Maciel. O la misteriosa desaparición del noticiero de Aristegui de la transmisión de TV vía satélite de su noticiero. Ninguno de los medios fuertes ha defendido los abusos contra José Gutiérrez Vivó y su Monitor, avalados por instancias internacionales. Ni han alzado la voz contra el poder que con su tortuguismo encubre y protege a los responsables de los ataques y las muertes de periodistas. Y tantos y tantos casos.

Entonces, la enorme hipocresía desplegada en la campaña de los mass media mexicanos contra la decisión de Hugo Chávez en Venezuela, sólo nos deja con la enorme gana de que viniera un presidente que de verdad representara a los intereses de los mexicanos (o mínimo que guste de una televisión inteligente y se vomite sobre las cuachas que nos ofrecen ahora) y les diera cuello a las transmisiones degradantes, sexistas, racistas, clasistas, homofóbicas, brutalmente violentas, convenencieras, cobardes, mentirosas y manipuladoras que bombardean los hogares del país.

Y muchos mexicanos veríamos entonces con enorme placer y lágrimas en los ojos, la muerte de uno de los símbolos, siempre aliado al poder opresor, de ésta maquinaria detestable, asesina y retrógrada, que más que empresa es la aglutinación de intereses, la alineación de contenidos y el acallamiento sistemático de las voces que denuncian los peores despojos de que ha sido víctima la población de México, comenzando por su cultura.

La muerte de Televisa.

sábado, mayo 19, 2007

Don Aurelio

El jóven Aurelio de León en una foto truqueada que se tomó en una feria. Él si usaba sombrero, pero no era charro.



Cuando yo era pequeño se divertía pidiéndome que le hiciera 'caras'.

Entonces yo comenzaba a mostrarle mi repertorio de muecas, gestos y deformaciones faciales que le causaban mucha risa. Y a mí me encantaba hacerlo reír. Y a veces hasta me daba una monedota de cinco pesos.

La vida de mi abuelo Aurelio fue como todas las vidas de todos los abuelos deben ser, intensas, llenas de anécdotas, viajes, lugares, gente, nobles proezas y garrafales errores.

Como un ser humano completo, mi abuelo deja tras de sí una estela de sentimientos profundos en las distintas generaciones de personas con las que se relacionó y a las que se adaptó de una forma u otra acorde a los tiempos.

A nosotros, como nietos de 'segunda generación', digamos (tiene nietos que rondan entre los cuarenta y los dos años), nos tocó un abuelo ya no tan firme, más bien pasalón y juguetón.

Incluso cuando entre mi prima Claudia (alias Mujer Maravilla para efectos de este escrito), mi tío Gerardo (o Batman) y un servidor (Supermán) nos dimos cuenta de la facilidad con que podíamos doblar (gracias a nuestros superpoderes, por supuesto) la estructura metálica de una antena de radio que mi abuelo planeaba instalar para establecer una central de comunicaciones con sus camaradas traileros. Al final del día la costosa antena quedó reducida a un manojo de varitas retorcidas. Recuerdo la reacción de mi abuelo al ver semejante barbaridad. Pero la verdad es que ya no recuerdo el castigo, quizás un zape sin mayores consecuencias, pero lo que sí recuerdo fue la paciencia que mi abuelo nos prodigó siempre, incluso en aquella ocasión.

Claro que no con todos fue así.

Es famosa la mano dura de mi abuelo hacia sus hijos. La irracional serie de castigos que recetaba a mi mamá y a sus hermanos (y posteriormente a sus medios hermanos) al llegar de viaje y escuchar los chismes de la abuela (mi bisuabuela), que cuidaba a la bola de chiquillos durante los largos viajes del abuelo a través del país.

Trailero durante muchos años, fue un hombre criado en el campo, en Hualahuises, Nuevo León, el único municipio que está totalmente rodeado de otro municipio, Linares, lo cual, según la documentada opinión de mi papá, ha provocado guerras intestinas. Su visión estrecha de la vida y el ambiente viciado de chismes e ignorancia de un pueblo pequeño lo llevó a la incomprensión y violencia extremas, obligando a su esposa y madre de sus cuatro hijos a dejar el pueblo bajo amenazas de muerte, desapareciendo por siempre.

Mi abuelo repitió sin cuestionar los patrones que aprendió de su entorno, pero supo cambiar el rumbo tras duras lecciones.

Ese capítulo amrago marcaría para siempre la vida de mi madre y sus tres hermanos, convirtiendo a la primera en una especie de madre sustituta, siendo obligada a arduas labores desde pequeña así como a la protección de sus tres hermanos pequeños.

Fueron años muy pesados, en los que a mi madre se le negó un hogar, buena alimentación, educación, el cariño de una madre y en fin, ser niña.

Después, mi abuelo tomaría la que quizás fue la mejor decisión de su vida. 'Robarse' y desposar a quien sería su compañera hasta el fin. Mi abuela Lilia, con quien procreó otro buen montón de hijos, todos ellos cariñosos tíos míos que dieron alegría y calor a la casa de Linares, Nuevo León, y luego a las dos de Ramos Arizpe, Coahuila (las cuales recuerdo vagamente) y luego a la de Saltillo, en la que viví algunos de los mejores momentos de mi niñéz.

Así se veía la casa de mi abuelo durante las reuniones familiares. Multiplicar esta cantidad de gente por el número de habitaciones de la casa.

Más de cincuenta personas podían contarse en un Año Nuevo o cumpleaños. Y para eso había comprado mi abuelo una casota en la que cupieran todos.

Todos mis tíos varones siguieron los pasos de su padre, se subieron al tráiler y se enamoraron de la carretera. Don Aurelio y los hermanos de León eran famosos y respetados en el ambiente de los camioneros. Mi padre siempre vivió con la ilusión de que Don Aurelio le pasara un camión por ser su yerno. Nunca fue así.

Entre las tantas anécdotas del camino que contaba mi abuelo, sobresale una en la que tuve la fortuna de conocer al protagonista. Eran los años cuarentas. Mi abuelo conducía su camión por la sierra, lejos de cualquier ciudad. Bernardo Collía un jóven veracruzano batallaba con su viejo camión averiado a la orilla del camino. Cuando mi abuelo pasa por el lugar, no duda en detenerse para ayudar al desconocido en problemas. La reparación de la avería iba a costar $300, lo que entonces era una muy considerable cantidad. Mi abuelo sacó un fajo de billetes y se los dió a Bernardo para que cubriera las reparaciones y siguió su camino.

Se volverían a ver cuarenta años después, en el Puerto de Veracruz, durante una travesía que emprendió mi abuelo acompañado de mi abuela Lilia, tía Rita(†), Gerardo (también es mi tío, pero es un año menor que yo, por lo que siempre omití el 'tío' antepuesto), mi hermana Meche y yo. Total, había mucho espacio en el flamante Le Barón que conducía mi abuelo. Escuchando todo el camino caset de Mecano que Rita ponía una y otra vez en el estéreo, recorrimos la costera al ritmo de Ay qué pesado, el Hijo de la luna y Cruz de navajas desde Saltillo hasta Veracruz. ¡Qué agasajo!

Al llegar, Don Bernardo no escatimó en atenciones hacia nosotros. Él y su familia nos trataron como reyes en su hermosa casa. Nos paseó en su Cadillac de colección, y su hijo Bernardo Jr. nos llevó a la playa con Hombres G a todo volumen en su reluciente Kharmann Ghía rojo.

Vimos su flota de 50 camiones y sus terrenos en Acayucan, me dio clases para ser un empresario exitoso y fuimos a la playa para hacer acrobacias en su moto acuática. Pero siempre repetía una y otra vez la historia de cuarenta años atrás y cómo nunca olvidaría la nobleza y la confianza que mi abuelo le tuvo.

Un viaje inolvidable y quizás la experiencia más intensa que viví con mi abuelo, pues pude compartir por unos días su gran pasión, ya que él estuvo al volante del coche de ida y de vuelta.


Don Aurelio no perdía oportunidad de tirar unas buenas bolas, y para tal efecto, acondicionó una habitación de su casa con mesa de billar y barra. Aquí aparece muy preocupado con mi tío Felipe planeando la estrategia.

Mi abuelo vivió sus últimos años lejos del camino. Administrando los (cada vez menos) camiones de su propiedad, su taller y sus propiedades (cada vez más). Siempre encantado entre llantas, fierros, herramientas, construcciones, vehículos y máquinas. Mi abuelo no podía aceptar el rol del viejito en reposo. Primero muerto. Y efectivamente.

Un hecho que haría que mi abuelo reevaluara su actitud hacia la vida fue la trágica muerte de mi tía Rita.

Rita, una niña inquieta y brillante y después una jóven rebelde que desafiaría a la autoridad de mi abuelo como nadie antes lo hizo, se refugió en un convento de monjas donde pasó varios años, puliendo su educación y abriendo su mundo a otras realidades mientras emprendía su propia búsqueda. Tiempo después, Rita se autoexiliaría a Arizona, donde viviría en compañía de amigas y en donde continuaría sanando sus heridas.

Fue en un viaje en el que condujo su coche cruzando la frontera y ante la expectación de toda la familia que esperaba con ansia su visita (incluyendo al abuelo Aurelio) que se estrellaría su auto.

La muerte repentina de Rita conmocionó a la familia. Era una jóven excepcional con un gran futuro y mucho amor por dar y recibir.

Al dolor de mi abuelo se le sumaron los pendientes, la reconciliación postergada, los abrazos y los besos no dados, el 'te quiero' que no llegaba.

A partir de ahí todo comenzaría a cambiar para Don Aurelio. Al grado de que en los años recientes, una nueva cara de mi abuelo se mostró hasta sus últimos días. Se convirtió en una persona dulce y cariñosa que se preocupaba por sus hijos y por sus nietos, que hacía llamadas a sus seres queridos y lo posible por ir a sus casas a visitarlos.

Improvisada fiesta de despedida en Monterrey con motivo de nuestra aventura en E.E.U.U. a la que asistió mi abuelo y alguna raza saltillera. Gracias Angelita, Cuate, Dalia, mamá, papá, Conny, Martín, Claudia y Carlos.

De hecho, la última vez que tuve el gusto de verlo fue durante una fiesta de despedida en julio del año pasado en nuestra casa de la Colonia María Luisa, en Monterrey, en la que el abuelo Aurelio y mi abuelita Lilia fueron expresamente a despedirse de Araceli, Abner, Mateo y de mí en un acontecimiento notable, dada la reaciedad de mi abuelo a asistir a fandangos con mucha gente y peor, lejos de su casa en Saltillo.

María del Socorro, o sea mi mami, Mateo, mi abuelito y Paola.

Mateíto siendo cargado por su bisabuelo

Lo recuerdo dándodse la oportunidad de cargar a su bisnieto Mateo, divirtiéndose viendo el parecido conmigo y las 'caras' que Mateo le hacía.

Mensaje de mi abuelo a mi abuela en una tarjeta que acompañaba a un ramote de flores.

Ayer murió mi abuelo Aurelio.

No iré a su sepelio y eso me duele. Abuela Lilia, le enviamos un abrazo y sepa que estamos con usted.

Mi abuelita Lilia

Celebro la vida de mi abuelio Aurelio de León Pedraza. Un ejemplo a seguir, pues fue una persona que aprendió sus lecciones. Lo recordaré siempre.